Mundo ficciónIniciar sesiónTe imaginas haciendo un trato con el chico nerd del instituto? Si, eso fue exactamente lo que hizo Emilia, desesperada por salvar las materias reprobadas -y posiblemente conseguir un auto nuevo si lo lograba-. Un trato que cambiaría su último año de instituto. Jeremy Renner, el más inteligente, y el menos popular, o como ella lo llamaba "El nerd", la ayudaría a pasar todas las materias. A cambio, Emilia, lo convertiría en un chico popular... y conseguir que la chica de sus sueños se fije en el. Parecía un plan perfecto, en el que ambos ganarían, pero algo pasó, algo inesperado. Y ahora Emilia tiene un problema mucho mayor que las materias reprobadas. ¡Emilia, no puede enamorarse de Jeremy, por una promesa a si misma, y porque tienen un estúpido acuerdo! Jeremy, no puede sentir nada por ella, porque él está enamorado de otra ¿Verdad
Leer más—Buenas tardes, Emilia —saludó Jeremy. —Hola, Emi —saludó Amira, moviendo una mano de manera eufórica. —Me enteré de lo que pasó ayer, lo siento tanto. ¿Cómo está tu mano?, ¿te duele?, ¿cómo pasó?, ¿cómo te…? —Por favor, cállate —exclamé, uniendo las manos en forma de súplica. Amira se sonrojó. Me hice a un lado para que pasaran y entraron. Nos sentamos en el sofá. —Bien, empecemos —dijo Jeremy, sacando todos tus apuntes y libros. —Emilia —la chiquita llamó mi atención—. Te traje esto. Sacó de su mochila un frasquito redondo. —Es una pomada. Cuando sientas dolor en tu mano, solo aplícala y el dolor menguará. La tomé.—Muchas gracias, Ami —¿Estabas fumando marihuana? —preguntó Jeremy de repente. —¿Qué? —respondí. —Eso explicaría por qué tienes los ojos tan rojos y tu buen humor. Lo miré mal. —Tuve un problemita con el champú, solo eso. Empezamos a estudiar un buen rato hasta que fuimos interrumpidos. —¡Ya llegué! Los tres giramos la cabeza hacia la puerta al escuchar e
Estiro mi brazo lo más que puedo para alcanzar el empaque de golosinas. Digamos que tener baja estatura tiene sus defectos. Cuando por fin consigo alcanzarlas, hago un tonto baile de la victoria y camino de regreso a la sala. Echando un vistazo a todo el lugar: hay empaques de frituras tirados por todo el piso, una camiseta en la parte de arriba del sillón, vasos vacíos en el suelo y una que otra botella de cerveza también. Suspiro cansada. Vivir con un hombre es la cosa más horrible que existe, y eso que Dani solo lleva un día aquí. De verdad, este chico era un dolor de cabeza. Me dejo caer en el sillón y tomo el control de la tele buscando algún programa para ver. Cuando por fin encuentro un documental sobre tipos de tatuajes, dejo el control a un lado y subo los pies en la mesa frente a mí. —Emilia, ¿puedes levantar los pies? —dice Dani. Lo miré e hice una mueca. —Necesito limpiar esto, es un cochinero. No entiendo cómo puedes vivir así.Sí, como ya he dicho, vivir con un hom
Luego de dos horas más aburridas de clase, el timbre sonó anunciando la hora del almuerzo. Salí del salón y me dirigí a mi casillero para guardar mis cosas. —Así que ahora se te dan los perdedores —escuché esa molesta y chillona voz a mi lado—. Sabes, había escuchado los rumores, pero no lo creí. Digo, a ti solo te gusta estar rodeada de los chicos malos. ¿Ya no es así? Apreté la mandíbula. —Eso sería solo mi problema.Cerré la puerta del casillero con fuerza y me giré para encarar a Elizabeth. —Vamos, dime, ¿qué estás tramando ahora? —fingió interés—. Tú nunca te acercas a alguien si no es con algún propósito. Esto me provoca mucha curiosidad, ardilla —escupió con burla. Me acerqué a ella de forma amenazante. —Jamás en tu vida vuelvas a llamarme de esa forma. Agarré sus mejillas con una mano— Jamás te metas o cuestiones mis asuntos. Sabes muy bien de lo que soy capaz y no quiero olvidar quién fuiste en mi vida y tener que darte una advertencia por tu curiosidad. La curi
Saqué una pequeña navaja del bolsillo trasero de mis pantalones y la ondeé al aire. La verdad, no quería hacer esto; todo es su culpa, él me provocó. Ahora pagará las consecuencias. Miré hacia todos lados, vigilando que nadie me viera o estuviera cerca, y sonreí de lado. Empecé a rayar el capó del auto del profesor. Luego tomé un labial rojo y empecé a hacer un dibujo de Bart Simpson con los pantalones abajo en el parabrisas del anticuado auto. Volví a mirar hacia todos lados, asegurándome, y como no había nadie, volví a lo mío y escribí “bésame el trasero” al lado del dibujo. Soy muy buena dibujando, pero nadie aprecia mi arte. La última vez casi me detiene la policía solo porque dibujé algunos de mis personajes favoritos de un anime en las paredes de una tienda. Vandalismo, lo llamaron. Los jóvenes somos el futuro del mundo y no nos dejan explorar nuestro talento. Al terminar mi obra de arte, solté una carcajada y tiré el labial en un depósito de basura que está cerca del estac
—¿Dónde has estado? —ronroneé—. Te he extrañado. —Por aquí, por allá, ya sabes. —apretó su agarre en mi cintura— No te imaginas cuánto te he extrañado yo. Dirigí mi mirada hacia la mesa donde se encontraban los chicos, ellos aún me veían incómodos. Mati se percató de mi mirada y también fijó la suya en ese lugar. —He escuchado que te estás juntando con esos perdedores. ¿Es cierto? —me interrogó con su típica ceja alzada. —Déjame adivinar… ¿fuiste tú, no, Lucas? —acusé al chico sentado frente a mí—. ¿También le dijiste que me estabas jodiendo? Lucas se tensó. Mati apretó la mandíbula— ¿Es cierto, Lucas? ¿Estaba jodiendo a mi chica? —No, Mati, yo solo… —tragó fuerte—Ella se metió en nuestros asuntos. ¡Incluso defendió a la chica! Maldito. —¿Eso es verdad, Emilia? —preguntó él—. Entonces los rumores son ciertos. —Sí, es cierto. Yo defendí a esa chica y sí, estoy cerca de ellos. Sabes que necesito graduarme y también que mamá me compre ese auto. Ellos me están ayudand
Operación: "Pechos de plástico y lentes de nerd" Paso 1: Hacerlo visible para todo el instituto.Paso 2: Besarlo delante de pechos plásticos para llamar su atención.Paso 3: Llevarlo a una fiesta.Paso 4: Aún no lo sé, pero se me ocurrirá.—¿Qué haces? —preguntó Jeremy, a mí lado.—Nada, la lista del super —mentí, guardando mi libreta.—Deberias de prestar más atención al profesor, para que luego entiendas y sea más fácil para mí explicarte.—Déjame en paz, ya suficiente me regañas cuando estudiamos.Saqué mi móvil y me puse a jugar un juego de frutitas. Jeremy rodó los ojos y empezó a tomar apuntes sobre lo que explicaba el profesor.La clase fue realmente aburrida; en realidad, todas las clases siempre son aburridas.Luego de terminar, cada uno se dirigió a su siguiente materia. Me tocaba Historia. Entré y tomé asiento.—Señorita Clark, ¿podría sentarse como una dama? —ordenó el profesor Derek, mi más eterno rival en la historia de mi estadía en este instituto.Me encontraba senta
Último capítulo