Puro chantaje!
Sonreí de lado. No la dejaría ganar.
—Voy por el trapeador y el plumero.
Mamá se encogió de hombros.
—Tú te lo pierdes —subió a su habitación, y a los minutos bajó con su bolsa en las manos—. Diviértete limpiando, cariño —soltó una carcajada antes de cerrar la puerta.
Subí a mi habitación y cambié mi ropa por un short corto y una blusa negra de tirantes. Tomé una pañoleta y la até en mi cabeza, preparada para la misión. Bajé al cuarto de lavado y puse a lavar la ropa. Luego fu