—¿Dónde has estado? —ronroneé—. Te he extrañado.
—Por aquí, por allá, ya sabes. —apretó su agarre en mi cintura— No te imaginas cuánto te he extrañado yo.
Dirigí mi mirada hacia la mesa donde se encontraban los chicos, ellos aún me veían incómodos. Mati se percató de mi mirada y también fijó la suya en ese lugar.
—He escuchado que te estás juntando con esos perdedores. ¿Es cierto? —me interrogó con su típica ceja alzada.
—Déjame adivinar… ¿fuiste tú, no, Lucas? —acusé al chico sentado