—Entonces, ¿ya tienes que irte? —pregunté mientras me sentaba en su cama.
—Sí, Lenny está con los niños y se está volviendo loco. Ya estuve una semana aquí contigo, ardilla, tengo que volver —explicó mamá mientras guardaba ropa en su maleta.
Desde hace un año mi madre volvió a casarse. Lenny, su esposo, vive en otro estado. Cuando mi padre murió, mamá tenía que trabajar y, debido a su trabajo, tenía que viajar. En uno de sus viajes conoció a su actual esposo. Luego de casarse se mudó con él.
Mamá tenía la loca idea de llevarme con ella, pero yo me opuse. En realidad no tenía una razón válida para no querer vivir con ella y su nueva familia, pero a ella no le gusta obligarme a hacer algo que no quiero, así que me dejó quedarme. En ocasiones como esta viene a visitarme y a darme dinero.
—Me prometiste que pasaríamos tiempo juntas esta vez —le recordé— Mamá, dijiste que estarías más tiempo conmigo.
—Hija, he estado mucho tiempo contigo.
—¡Por Dios, mamá! Te la has pasado recorriendo todo