Estiro mi brazo lo más que puedo para alcanzar el empaque de golosinas. Digamos que tener baja estatura tiene sus defectos. Cuando por fin consigo alcanzarlas, hago un tonto baile de la victoria y camino de regreso a la sala.
Echando un vistazo a todo el lugar: hay empaques de frituras tirados por todo el piso, una camiseta en la parte de arriba del sillón, vasos vacíos en el suelo y una que otra botella de cerveza también. Suspiro cansada. Vivir con un hombre es la cosa más horrible que exist