2 años después
El jardín estaba en silencio, mecido suavemente por la brisa de la mañana. El sol se filtraba entre las hojas de los árboles, calentando dulcemente la piel de Mariam, quien estaba sentada bajo la sombra de un parasol blanco. En sus brazos, la pequeña Melisa caminaba por el jardín mirándola las mariposas con absoluta curiosidad. A unos metros, Liam reía con fuerza mientras corría de un lado al otro persiguiendo a “Copito”, el pequeño cachorro que Demian le había regalado unos días