Mariam estaba en la mansión desde temprano, corriendo de un lado a otro mientras terminaba los últimos detalles de la decoración. No podía permitirse que nada saliera mal, no en un día tan especial. Esa mañana darían de alta a Ágata en el hospital y, después de dos largos meses, por fin volvería a casa. Demian había ido por ella, y Mariam quería que su hermana se sintiera recibida con todo el amor que merecía.
Sofía y Carlos colocaban con cuidado el mantel blanco de lino mientras acomodaban la