Mundo ficciónIniciar sesiónTras la muerte de su hijo, Fiona Mendoza dejó de hacer todo aquello que Rubén Rivas decía detestar. Dejó de llamarlo a cada rato para saber dónde estaba. Si él no volvía a casa por la noche, ella ya no lloraba ni armaba escenas. Incluso cuando sufrió un accidente de tránsito y el médico le pidió que avisara a un familiar para que la cuidara, se limitó a responder con calma: —Soy huérfana. No tengo familiares.
Leer másCuando Fiona se marchó en el vehículo oficial, publicó la grabación de su conversación con Laura.Al principio, casi nadie la escuchó. La cuenta de Fiona tenía pocos seguidores y ella no pagó para difundir el contenido.Pero ocurrió algo decisivo: Natalia seguía su cuenta.Y Natalia odiaba a Laura con toda su alma. Habría querido estrangularla con sus propias manos.En cuanto descubrió aquella prueba, no pensó dejarla pasar. Gastó una fortuna en difundir la grabación en todas las plataformas.El audio se volvió viral. En una sola noche acumuló decenas de millones de reproducciones.La grabación siguió propagándose hasta alcanzar cientos de millones de reproducciones, y el precio de las acciones del Grupo Rivas empezó a caer.Octavio intentó comunicarse con Rubén durante varios días, pero él ignoró las llamadas mientras buscaba a Fiona. Más tarde quedó incomunicado durante el traslado y la visita a la base.Sin otra alternativa, Octavio intervino personalmente y utilizó todos los recurs
Fiona ya había dicho todo lo necesario y no quería seguir perdiendo el tiempo.—Durante cinco años cumplí con todas mis responsabilidades como esposa. No te debo nada. Ahora vete. No quiero volver a verte en toda mi vida.Rubén sabía que ya no tenía derecho a pedirle perdón.Pero tampoco podía rendirse. En toda su vida solo se había enamorado de dos mujeres: de la versión inocente de Laura que él mismo había inventado y de Fiona.La primera no existía. Fiona sí.—Sé que me odiarás por lo que voy a hacer, pero no me queda otra salida —dijo entre dientes—. Ódiame si quieres. Estoy dispuesto a soportarlo con tal de mantenerte a mi lado.Sacó del bolsillo una copia impresa de una fotografía reciente en la que aparecía la urna de Leo en un lugar que Fiona no reconocía.—La urna ya no está en el mausoleo familiar. Solo yo dispongo de toda la información necesaria para encontrarla.Antes de que pudiera reaccionar, Rubén se inclinó y le susurró al oído, para que nadie más lo oyera:—Te doy tre
Rubén sintió que le arrancaban el corazón.Fiona tenía razón. En lo más profundo, siempre había considerado a Laura inferior.Desde los tres años, Rubén recibía clases de varios idiomas y, a los diez, ya se familiarizaba con los negocios del Grupo Rivas. Había crecido con privilegios y capacidades que la mayoría jamás tendría: recordaba el contenido de cada libro después de leerlo una sola vez y dominaba cualquier materia con facilidad.Laura tenía un desarrollo normal para su edad, pero Rubén la comparaba consigo mismo y la consideraba torpe porque, a los tres años, apenas sabía contar hasta diez y no hablaba idiomas extranjeros. Más de una vez, Rubén se preguntó si una niña tan torpe podía ser de verdad su hermana biológica.Aun así, seguía siendo su hermana. Además, Laura se aferraba a él desde pequeña y, con el tiempo, Rubén se acostumbró a tener cerca a aquella pequeña ingenua.Su mundo parecía muy sencillo: solo existían la comida que le gustaba y Rubén.Rubén conocía demasiado b
El video desató un escándalo inmediato.—¿Así que sí le fue infiel? Parecía tan sincero que pensé que decía la verdad.—Yo también creí que Fiona lo había entendido mal. No imaginé que aquella declaración de amor fuera puro teatro. ¡Es un infiel miserable!—¿Laura no era su hermana? ¿Cómo pudo acostarse con ella? Es repugnante.—Por eso nunca hay que creerle a un hombre cuando asegura que una mujer sin vínculo de sangre es "como su hermanita". Muchas veces esa palabra solo sirve para ocultar a una amante.Las mismas personas que minutos antes exigían a Fiona que lo perdonara cambiaron de bando y comenzaron a condenarlo.Rubén perdió el color apenas vio las imágenes.—¿De dónde sacaste ese video? —preguntó con furia—. ¿Pagaste a alguien para seguirme y grabarme a escondidas?Ella soltó una risa fría.—Te das demasiada importancia. Antes te amaba, pero nunca estuve tan obsesionada como para contratar a alguien que te espiara. Laura me lo envió hace un mes.Rubén quedó petrificado. Laura
Último capítulo