Tal vez..... 2/2.
Se mordió la mejilla por dentro. Estaba decidiendo si mentir o decir la verdad. Pero al mirar a Dante, vio en sus ojos algo que le arrancó el aliento: tristeza. Una tristeza tan honda, tan rota, que casi la hizo retroceder.
—No tengo por qué responder eso. Es algo privado—dijo, intentando mantenerse firme, y comenzó a caminar hacia la salida.
Pero Dante no la dejó ir. Dio un paso rápido y se colocó frente a ella, deteniéndola.
—Isabella, solo responde la pregunta.
—No tengo que responder algo qu