Mundo ficciónIniciar sesiónSofía Carson es una joven alegre que vive rodeada de amor y sencillez junto a su novio, Hugo Wilson, un chico humilde que la ama profundamente. Sin embargo, su mundo perfecto se desmorona cuando la empresa de su familia cae en la bancarrota, y su madre, Martha, una mujer ambiciosa y clasista, ve la oportunidad de imponerle un matrimonio de conveniencia con Fernando Davis, un millonario que, en secreto, ha estado enamorado de Sofía desde siempre. Mientras Sofía lucha por mantener su relación con Hugo, deberá enfrentarse a las intrigas de su madre y a los dilemas de un amor prohibido.
Leer más—Así es, y es por eso que salí corriendo para comprar esto... —Se alejó un poco de ella y se hincó sobre el césped. Todos los presentes guardaron silencio ante la escena, y Sofía no pudo contener la emoción. Sofía tomó a su sobrino por un momento.—Yo...—Sofía, esperé tanto este momento, hubiera querido pedirte que fueras mi esposa antes, pero no era digno de ti, y tú te mereces lo mejor, el mundo entero, y yo te lo quería dar. Es por eso que ahora que todo está bien, ambos lo estamos con mi pequeño Dave, quiero que seamos una familia de verdad. —La rubia empezó a llorar y asintió. ¿Cómo podía decirle que no, cuando era el amor de su vida?Fernando se puso de pie, la alegría no le cabía en el corazón. Con sus manos temblorosas, tomó el anillo y se lo puso. Sofía no dejaba de llorar, era lo que había esperado y ahora sabía por qué se había tardado tanto para pedírselo. Se acercó a ella y la tomó entre sus brazos para besarla con intensidad.Todos aplaudieron felices por su compromiso,
—Vamos, papá, no creo que pueda escuchar algo que me hiera más que todo lo que me has dicho ya... —Sofía dijo, tratando de aparentar indiferencia. Su padre la conocía tan bien.—No quiere tomar ninguna terapia, está renuente a verte a ti o a su nieto, no le interesa formar parte de tu vida... e incluso me pidió el divorcio. —Arturo dijo sin más. Era mejor decirle las cosas como eran, a endulzárselas y causarle esperanzas que no había. La mirada de Sofía se humedeció; ya tenía más de un año que no la había visto, después de todo lo que le había confesado.Aún así, Sofía decidió perdonarla, aunque Martha jamás le hubiera pedido disculpas. Sentía que merecía la oportunidad de redimirse, pero de nuevo se equivocó. Ella no quería saber nada de su hija.Su padre la abrazó fuertemente, no quería verla triste. A pesar de que no era su padre biológico, siempre la quiso como su sangre, y eso no cambiaría nunca. Él siempre estaría para ella en todo momento.—Descuida, pequeña, estoy aquí. —Artur
—¡Hola, hermosa! —Jessy la saludó muy alegre, sobreactuando, siempre lo hacía cuando ocultaba algo—. Pero mira cómo te ves. —La rubia la miró ladina—. ¿Qué te hiciste? ¿Botox acaso? —Trató de bromear y, al parecer, había funcionado, ya que las tres rieron.—¿Qué te pasa, Jessy? Aún soy muy joven. —Sofía refutó, aún graciosa, y se acercó a Sol para tomar a su hijo en brazos, besando su mejilla.Apenas había pasado unas horas y ya lo extrañaba. Era un niño adorable, con el cabello rubio como ella, pero con las facciones de su padre. Era un digno Devís. Aunque esa peculiar naricita definitivamente era de su padre, y le encantaba.—¿Y Fernando? —Sofía alzó la mirada, observando a su alrededor, buscando ver a su esposo, al menos de palabra, en alguna parte del jardín, pero no lo vio por ningún lado. Volvió a mirar a su hijo, que estaba muy entretenido, mientras contemplaba las expresiones de las dos chicas, que se miraron entre sí, abriendo los ojos sin saber qué decirle en realidad.—Sali
—Amor, ¿qué? Estás confundido, te pegaste en la cabeza. ¿Cómo puedes decir algo como eso? Yo nunca te haría daño. —Trató de convencerlo, pero ya era tarde. Fernando la había visto. La policía ya se encontraba dentro de la habitación y esposaron a Eliza.—Suéltenme, Fernando no sabe lo que dice, se pegó en la cabeza, está mal, déjenlo que lo revise un doctor, por favor, amor, yo nunca te haría nada —Eliza forcejeó.—La casa de los Carson tiene cámaras, tu rostro está grabado en ellas. ¿Acaso tienes alguna excusa contra eso? No tienes escapatoria... —exclamó Hugo detrás de ella, con un tono serio y una postura firme.—Sol... —Miró a su ex amiga con un semblante triste. Sol no la miró, se sentía mal al ver a su ex amiga así, detenida por unos policías, pero no podía perdonar lo que le había hecho a su hermano, a su propio novio.—No me pidas que tenga indulgencia contigo cuando trataste de matar a Sofía y casi matas a mi hermano... esto nunca te lo voy a perdonar, nunca, Eliza. —Desvió l
Último capítulo