Desde lejos.
—Te vi desde lejos hablar con Dante.
Isabella, que estaba a punto de subir las escaleras, se detuvo en seco. El eco de las palabras de su madre la envolvió como una sombra helada. Por un instante, su corazón tropezó dentro de su pecho, pero al girarse, su rostro no mostraba más que indiferencia cuidadosamente calculada.
—¿De qué hablaron? —insistió su madre, cada sílaba cargada de sospecha.
Isabella mantuvo su expresión serena.
—De nada, madre —respondió con frialdad, conteniendo la oleada de e