Alejarse.
El bar Roto el Vidrio quedaba casi a las afueras de la ciudad, tan discreto y olvidado que parecía el lugar perfecto para esconderse del mundo. Y, últimamente, se estaba convirtiendo en su refugio improvisado. Un rincón donde podía dejar atrás la imagen imborrable de Isabella y su tío, besándose como si el resto del universo no existiera.
No soportaba seguir viéndolos juntos. No después de todo lo que había sentido.
Así que se inventó una excusa cualquiera —algo sobre tareas pendientes, comprom