La nota seguía sobre la mesa, doblada en dos, como si el papel mismo quisiera guardar su propio secreto. Allyson la observó por varios segundos, sin tocarla. Tenía esa sensación en el estómago que conocía bien: mezcla de sospecha y precaución. No confiaba en nadie en Grayhaven… y que alguien hubiera dejado ese mensaje sin que ella se diera cuenta, la incomodaba más de lo que quería admitir.
Finalmente, se inclinó, tomó el papel y lo abrió con cuidado.
«No confíes en Ethan. Él no es quien crees.