La tensión en Grayhaven había llegado al punto de quiebre. El día amaneció con la conferencia de Morton y el testimonio forzado de Latham; para la mayoría del pueblo, Ethan Voos ya era culpable. Pero dentro del círculo del FBI y de quienes habían seguido cada sombra, se respiraba otra certeza: todo era demasiado perfecto para ser verdad. Y la perfección, en un caso criminal, siempre era un disfraz.
Allyson Drake revisaba los documentos una y otra vez, sentada en la habitación del hotel que serví