El cuarto improvisado de entrevistas en Grayhaven no tenía espejos dobles ni cámaras ocultas; era una oficina adaptada, con paredes desnudas y olor a café recalentado. Ethan Voos se sentó con la espalda recta, el mentón erguido, como si se tratara de una junta de negocios. Allyson, frente a él, desplegó una libreta. Torres estaba a un costado, apoyado contra la pared, brazos cruzados.
—Señor Voos —comenzó uno de los agentes enviados desde sede—, gracias por venir voluntariamente. Queremos aclar