La mañana en Grayhaven amaneció con un cielo bajo, grisáceo, como si las nubes estuvieran a punto de rozar los techos. El aire olía a madera húmeda y a pan recién horneado de la pequeña panadería que quedaba frente al hostal. Allyson había dormido poco. La foto y la nota seguían en su bolso, como si pesaran más de lo que realmente eran.
Decidió que no podía esperar más. Necesitaba ver a Ethan, medirlo… y encontrar el momento para soltar la pieza que había encontrado. No sería una confrontación