La niebla esa noche era tan densa que parecía tener peso propio, como si flotara con la intención de asfixiar a Grayhaven. Allyson Drake observaba desde la ventana de su habitación en el pequeño hostal costero donde se hospedaba, una construcción antigua de madera que crujía con cada golpe del viento. El murmullo distante de las olas chocando contra las rocas apenas lograba colarse entre las paredes. Afuera, las farolas formaban círculos de luz quebrados por la bruma, sombras que parecían cobra