El amanecer filtraba sus primeros tonos pálidos por las ventanas de la cabaña, cubriendo cada superficie con una luz fría y tenue.
Asteria se incorporó lentamente, su cuerpo aún sintiendo el peso del cansancio de la noche anterior.
La conversación con Nadia, la llegada al refugio, el beso en la frente.
Demasiadas emociones acumuladas en unas pocas horas.
Se pasó una mano por el rostro antes de mirar a su alrededor. La cabaña estaba en silencio, excepto por el leve murmullo de la nat