El aire dentro del auto seguía siendo denso, la conversación flotando entre ellos con un peso imposible de ignorar.
Eris Drako no había cedido por completo.
Pero tampoco había rechazado la oferta.
Su voz resonó en el altavoz, firme pero sin la dureza de antes si no que con algo de resignación.
—Bien, serán ochenta mil pesos. Les mandaré la dirección de mi casa, o ya la tienen?
Evender deslizó una mirada rápida hacia Asteria y Lysander, calibrando la reacción de ambos antes de res