—¿Ya llegamos? —preguntó Asteria, su voz arrastrada por el efecto del alcohol mientras jugueteaba con las orejas del cachorro.
—Sí, ya llegamos —respondió Lysandra, su tono bajo pero firme mientras salía del auto y rodeaba el vehículo para abrir la puerta del copiloto.
Asteria dejó que Lysandra la ayudara a salir, su cuerpo tambaleándose ligeramente mientras el aire fresco de la noche la envolvía. El cachorro saltó de sus brazos, moviendo la cola con entusiasmo mientras corría hacia la puer