Ethan corrió tras ella como si la vida se le escapara entre los dedos. El rugido de la lluvia golpeaba su piel, pero no le importaba.
Cuando vio cómo Nelly era arrastrada por la corriente, su corazón casi se detuvo.
Sin pensar, se lanzó al agua, el frío lo mordió hasta los huesos, pero siguió nadando con desesperación.
—¡NELLY! —gritó con un dolor que desgarraba su garganta.
Se zambulló una y otra vez, sus brazos cortaban el agua con violencia, hasta que por fin la alcanzó.
La sujetó contra su p