En el bar.
Nelly levantó la mano con toda la fuerza de su rabia contenida y la bofetada resonó como un trueno.
El rostro de Ethan giró apenas por el impacto, pero en lugar de enojarse, sonrió.
Esa sonrisa sarcástica, fría, fue como un puñal que la desgarró por dentro.
—¡No vuelvas a besarme! —escupió ella, con la voz rota—. Respeta a Melody, respétala, aunque sea una vez en tu vida.
El corazón de Nelly palpitaba tan fuerte que sentía que iba a reventar.
Ethan solo la miraba, con esa calma fingid