Al día siguiente, Nelly se levantó con el corazón latiendo con una mezcla de nervios y alivio.
Por fin llegaría un día que había esperado durante mucho tiempo: poner orden en su vida y en la herencia de sus abuelos.
Junto a su tío Alexis, se dirigieron al banco.
Las calles aún olían a humedad matinal y el sol apenas comenzaba a bañar los edificios con luz dorada, como si el mundo mismo quisiera darles la bienvenida.
En el banco, cada trámite se resolvió con rapidez. Documentos, firmas, sellos… y