Stephan
Era tentador, quedarse en esa bonita casa, en aquel coqueto barrio, lejos de la realidad a la que estaba acostumbrado. Desayunar huevos con tostadas a diario, cortar el césped los domingos, y tener barbacoas los fines de semana.
Tal vez conseguir un trabajo normal y llegar a casa a las seis.
Encontrarme con ella en la cocina y abrazarla por detrás, besarla, y follarla antes de la cena.
Yo podría hacerla feliz, realmente podría. Porque ella era como uno de los sueños que acariciaba todas