Stephan
Nadie me reconocía; sin embargo, todos podían sentir algo. Un escalofrío en la espina, un pequeño estremecimiento provocado por una grieta en el aire. Una perturbación en el ambiente, similar a la que podría causar un espectro, atravesando la multitud. Una promesa de destrucción y sangre.
La muerte roja.
Yuri estaba riendo con un ministro extranjero. Sergei se encontraba en lo alto, en su trono improvisado, rodeado de guardaespaldas y modelos drogadas que bailaban de forma sensual a su