Stephan
«Дурак (idiota), ¿pensaste que podrías manejarlo?».
Me dije, mientras saltaba el muro que bordeaba la residencia.
El aire fresco se filtró a través de mi ropa, enfriando el sudor que aún quedaba en mi piel y una vez que estuve del otro lado, me sentí terrible. No debía continuar pensando en ella, o recordar la calidez de su cuerpo junto al mío. Ni la forma en que su respiración acompasada había hecho que, por primera vez en mucho tiempo, sintiera que pertenecía a algún lugar.
Me encendí