Owen y Tiana se quedaron pasmados ante la pregunta.
Zoe movió la mirada de un lado a otro y se llevó las manos al pecho.
—¡Me duele! Papá, mamá, ¡llévenme al hospital rápido! ¡Me está matando el estómago otra vez!
—¿Quieres ir al hospital para que te desmientan lo del cáncer? —preguntó Daniel.
Tiana se levantó de un salto.
—¡Puedes decir lo que quieras, pero con eso no se juega! ¡Todos sabemos que Zoe tiene cáncer de estómago!
A Zoe le tembló la voz mientras se le cortaba la respiración.
—¿Te estás volviendo loco? ¿Ya estás alucinando? ¿Para qué inventaría que tengo cáncer?
Daniel sacó su celular y reprodujo la grabación de la llamada anterior de Zoe para que todos la escucharan. En ella, admitía que estaba fingiendo la enfermedad y que había planeado el secuestro de Evelyn.
Owen y Tiana estaban en shock. Tiana por poco se desmaya ahí mismo.
—Qué hemos hecho... —lloró ella. Se golpeó el muslo y sollozó hasta quedarse casi sin aire, como si quisiera estrellarse la cabeza contra la pared