En esa bruma entre la vida y la muerte, Daniel sintió que estaba en una isla. Mientras intentaba entender dónde se encontraba, una mujer con un vestido largo salió de una casa.
Llevaba una canasta de flores en el brazo y su sonrisa era radiante. Incluso mientras hacía algo tan aburrido como arrancar la maleza, tarareaba una melodía.
Daniel solo podía esconderse entre las sombras, viendo a Evelyn brillando y libre de preocupaciones. Por primera vez, se sintió como una rata.
La verdad lo golpeó co