—¿No vieron a una mujer por aquí? —preguntó Daniel.
—No. Solo a los dos sospechosos —respondió el oficial. Se giró y le gritó a un compañero—: ¿Viste a alguna mujer cerca de ellos durante el arresto?
—No —dijo el otro oficial con firmeza, pero luego hizo una pausa—. Ahora que lo pienso, sí vi a una mujer hace rato. Iba bajando el cerro. No sé si sea a la que busca. Se veía como de unos veinte años y era bastante delgada.
—¡Sí, es ella! —Daniel por fin suspiró aliviado.
Entonces, Evelyn ya había