Mundo ficciónIniciar sesiónMi esposo es abogado. Llevamos ocho años casados, pero él nunca ha hecho pública nuestra relación ni ha permitido que nuestra hija lo llame «papá». Por el contrario, una y otra vez, ha desperdiciado las oportunidades de estar con su hija por ir tras otra mujer, una que conoce desde la infancia. Hasta la ha perdonado por lastimar a nuestra niña a propósito. Desilusionada, tomé la decisión de divorciarme. Me fui con mi hija y desaparecí por completo de su mundo. Pero él no quería darme el divorcio, y se volvió loco buscándonos por todas partes. Solo que, esta vez, ni yo y ni mi hija íbamos a mirar atrás.
Leer más—Así que, en tu corazón, siempre fui una interesada que hizo de todo para atraparte…No me sentí decepcionada. Más que nada, me di cuenta de la verdad.Él siempre había sido así. ¿Cómo iba a olvidarse de su orgullo por una mujer?—Jeison, ¿acaso nunca pensaste que la verdadera víctima de lo que pasó esa noche fui yo?Él se fue acercando paso a paso. Yo retrocedía al mismo ritmo.Hasta que ya no pude más. Quedé atrapada contra la pared. Entonces, se detuvo, mirándome con desconcierto.—¿Qué estás diciendo?No respondí, pero mi mente ya había regresado a aquella noche.Jeison estaba borracho, y yo lo ayudé a volver a su habitación.Le quité la ropa con cuidado, lo arropé y me dispuse a salir.Pero justo cuando llegaba a la puerta, me agarró del brazo con fuerza, me arrojó a la cama y se lanzó sobre mí.Tenía la mirada nublada, las mejillas sonrojadas y los ojos llenos de deseo. En ese momento supe que no solo estaba borracho… le habían dado algo.Me resistí con todas mis fuerzas, pero no
La cara de Jeison era seria. Su mirada tan penetrante que parecía querer verle hasta el alma. Respondió, haciendo mucho énfasis:—No te estoy mintiendo. Me enamoré de ella. Voy a buscarla.Dicho esto, la apartó con fuerza y se marchó sin mirar atrás.Cerré el acceso a la cámara de seguridad. Me quedé completamente sin palabras... Hasta que empecé a reírme.El destino tiene formas extrañas de burlarse de uno.Jamás pensé que algún día iba a enterarme de que era él... era quien necesitaba este amor.Él iba a venir al extranjero. Iba a buscarme.Cuando me tuvo cerca, no me valoró. Y ahora que me fui… al fin se da cuenta.Pero, ¿de qué sirve?Noruega.Por la mañana, como de costumbre, llevé a Luci a la escuela y luego regresé a casa para cuidar mis flores y cultivar el huerto.La verdad, debo agradecerle a Jeison que nunca fue tacaño en lo económico. Gracias a eso, tengo suficiente dinero para vivir tranquilamente el resto de mi vida.Mientras regaba las plantas, de la nada vi una sombra a
Liam suspiró y continuó diciendo.—Sí… intenté convencerla, pero fue muy firme. Dijo que iba a buscar a su esposo, así que terminé aceptando.La cara de Jeison parecía salida del infierno. Sus ojos estaban desbordados de ira y le sobresalían las venas de la mano con la que tenía agarrado el celular.De la nada, preguntó entre risas.—¿Y desde cuándo tiene otro esposo?Liam se quedó sin palabras.—¿Cómo pudiste aceptar su renuncia? ¡Yo soy el responsable! ¡Toda renuncia debe pasar por mí! —Jeison la reprendió, furioso.—Papá, ¿con quién hablas? ¿No vas a dormir? —Interrumpió la vocecita de un niño por teléfono.En cuanto escuchó esa voz frágil, Jeison se quedó en silencio.—Ya voy, hijito. Pórtate bien y duerme. —Respondió Liam con ternura. Incluso se alcanzaba a escuchar el sonido de unas palmaditas, como si estuviera arrullándolo.Jeison quedó pasmado.Unos segundos después, colgó la llamada. Y, como si de repente hubiera despertado, murmuró para sí mismo:—Yo… yo también tenía una fa
Resignado, Jeison suspiró y trató de calmarla.—Nadie te insultó, solo te hicieron observaciones.—¿Y los que dijeron que estoy mal de la cabeza, que soy superficial y egoísta? ¿Eso no es insultarme? Solo me defendí, ¿está mal? Y tú ni siquiera me apoyaste… —Zinnia comenzó a quejarse, haciendo un berrinche infantil.Él se veía muy molesto; no fue capaz de esconder el fastidio que sentía.No podía explotar en plena transmisión, así que apretó los dientes y se tragó su ira.—Olvídalo, fue mi culpa. —Dijo con desgano, y sin más palabras, cerró la transmisión en vivo.Yo no pude evitar reírme.Una transmisión que se suponía debía ser seria, acabó convertida en una tormenta de gritos e insultos gracias a ella. Por culpa de ella, él, un abogado reconocido por su profesionalismo, quedó en ridículo.Esa desastrosa transmisión se convirtió pronto en tema candente en redes.La gente criticaba sin parar la falta de educación de Zinnia y muchos comenzaban a extrañar mis intervenciones como coanfit
Último capítulo