Capítulo 96

Llegué a casa con los pies pesados, el alma agotada. Le pedí a Mathias que me dejara sola esa noche. Él me miró con preocupación, insistiendo en quedarse, pero al final cedió con una última frase que me dejó helada:

—No tardes mucho en dejar de huir de todo esto… No estás sola, Ana. No más.

Asentí, pero no pude responderle.

Apenas cerré la puerta, llegaron los mensajes. Mi celular vibraba sin parar. *Mamá.* *Papá.* *Diana.* *Los medios.*

Todo era un caos.

> “Ana, ¿qué demonios está pasando?”

> “Necesitamos explicaciones YA.”

> “¿Es cierto lo del bebé con Mathias?”

Lloré. Otra vez. Como si ya no quedaran lágrimas.

No me dio tiempo de responder.

Los golpes en la puerta me sobresaltaron. Fueron dos. Luego tres. Y finalmente un estruendo.

—¡ANA! ¡ABRE ESTA MALDITA PUERTA! ¡ANA!

Reconocí esa voz. Rugía como una tormenta.

Fabián.

No… ¡No podía ser! ¿Qué hacía aquí? ¡¿Cómo volvió sin que nadie lo supiera?! ?¿No estaba fuera de la ciudad?, no debía saber nada. Pero estaba allí.

—¡ABRE! ¡NO ME
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