Mundo ficciónIniciar sesiónEduard llevaba tanto rato allí que el reloj ya no tenía sentido.
No sabía si había pasado una hora o un año desde que el médico lo obligó a salir de la habitación de Sofía.A su lado, Vanesa tamborileaba los dedos contra la máquina expendedora como si pudiera intimidarla para que le regalara un café.—Si esto sigue así —gruñó— voy a arrancarle el enchufe y decir que es arte moderno.Eduard no respondió.No había respondido a nada en los últimos diez min






