Todos pueden ser culpables

Sofía llevaba rato despierta cuando Eduard abrió los ojos.

No había dormido mal.

Había dormido alerta.

Como si una parte de su cuerpo hubiera entendido antes que su cabeza que algo había cambiado para siempre.

Eduard estaba boca arriba, respirando despacio, con una mano apoyada cerca de su cintura sin tocarla del todo. Ese gesto —esa cercanía que no invadía— había sido siempre una de las cosas que más seguridad le daban.

Hoy no.

Hoy le parecía… calculado.

No de forma consciente.

De forma aprend
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