La presión del hospital se disipa en cuanto cruzo la puerta de salida. Estoy agotada, pero mis células aún vibran por el avance con Valeria. El aire fresco me golpea el rostro. Y entonces, lo veo.
Alex.
Está apoyado en un pilar, con los brazos cruzados, vestido con una simple camiseta gris que grita "diseñador" y unos vaqueros que le sientan como una segunda piel. Mi versión de Superman sin traje.
Siento los ojos de Cassian. Él está a unos metros, hablando tensamente con un grupo de pacien