Me desperté antes que Alex, lo cual era un milagro. No por el sueño, sino por la paz. La noche anterior, la de la "reunión de socios" falsa, fue surrealista. Había pasado de sentirme como una intrusa acorralada por Cassian y Clara a liderar la conversación sobre la posible fusión de las divisiones de tecnología de Alex. Todo gracias a un beso robado.
Me giré, sintiendo el peso de Alex a mi lado. Estaba durmiendo boca abajo, con un brazo doblado bajo la almohada y el otro tendido sobre el colchó