Nathan y Logan seguían besándose en la oficina de Nathan cuando se escucharon unos toques leves en la puerta. Ambos se apartaron de inmediato. Nathan se incorporó y se sentó detrás de su escritorio, mientras Logan se acomodó en el butacón frente a él, fingiendo absoluta calma, como si nada hubiese ocurrido.
—Adelante —ordenó Nathan, con su voz firme de siempre.
La puerta se abrió y apareció Collins, con una carpeta en las manos.
—Señor Force, los empleados ya están en el salón de reuniones espe