Habían pasado dos años desde aquel incidente que casi destruyó a la familia Smith y a Nathan Force. Dos años de reconstrucción, de cicatrices que aprendieron a sanar con tiempo, amor y paciencia.
La ciudad ya no hablaba del escándalo. Los titulares de los diarios ahora mostraban otra cara de los protagonistas: “Force Corporation, la marca que redefine el lujo moderno”.
Nathan, elegante como siempre, observaba desde la terraza de su oficina el horizonte de la ciudad. A su lado, una taza de café