El atardecer caía lento sobre el campo.
El aire olía a leña, a carne asándose en la parrilla, y a ese perfume de azahar que siempre flotaba alrededor de la casa de los Smith. Eleonor había decorado el jardín con guirnaldas de luces cálidas que colgaban de árbol en árbol, creando un ambiente íntimo y familiar. Sobre la mesa larga había ensaladas, copas de vino y una jarra de limonada fría que Jon se encargaba de rellenar cada tanto.
Nathan estaba junto a la parrilla, girando los cortes de carne