La luz del sol entraba tímida por las persianas del apartamento de Nathan, dibujando líneas doradas sobre el piso de madera. Logan todavía estaba medio dormido en el sofá, envuelto en la manta que Nathan le había dejado la noche anterior. Su respiración era tranquila, casi un susurro, y la calma del amanecer contrastaba con la intensidad de la noche que acababan de compartir. Nathan lo observaba desde la cocina, con una sonrisa suave y el ceño apenas fruncido mientras preparaba café.
El aroma