Y mi venganza? —preguntó, con la voz quebrada—. ¿Y la grabación? ¿Y todo lo que he luchado?
—Lo dejas atrás.
—¡No! —Negó con la cabeza—. Esto no te compete. No puedes interferir de esa manera.
—Esto no es una negociación.
Vittoria dio un paso al frente, sus ojos enrojecidos me miraban con rabia.
—Cipi, no puedes hacerle esto. No después de todo. Está débil. Y además…
—Vittoria, cállate —La interrumpí, sin mirarla. Era la primera vez que le hablaba de esa manera—. Esto no es asunto tuyo