Los alimentos me sabían a plomo, ceniza, azufre. Ya no sabía si era el embarazo o el incómodo momento que estaba viviendo en esta cena.
Cipriano estaba sentado a mi lado, Vincent frente a él y a su lado… ¡Una completa desconocida!
—Y dime Vittoria —Vincent dio un largo trago a su bebida, dirigiendo su mirada a la completa desconocida—. ¿Estás preparada para ser la señora de la mafia Francesa?
La muchacha debía tener una edad parecida a la de Vittoria. Su cabello negro, largo y su cuerpo e