••Narra Cipriano••
“Quiero irme”
Dos palabras que me atravesaron como una daga. Dos palabras que, en cualquier otra circunstancia, me habrían hecho apretar los puños, negarme, encerrarla más fuerte. Pero no esta vez. No después de haberle fallado.
Miré a mi Cucciola, a mi pequeño cachorrito que necesitaba protección.
Su rostro estaba pálido, las mejillas manchadas por las lágrimas, los ojos verdes brillando con un fuego que yo mismo había apagado. Temblaba. No de frío. De miedo. De cansanc