Estiré mis extremidades, escuchándolas crujir necesitadas.
Mi bebé estaba completamente bien, sano y protegido. El resto de mi cuerpo era otra historia. Mis tetas estaban marcadas por las manos de Cipriano. Mis muslos y brazos también pasaron por algo parecido. Y... Pasé una mano por mi cuello, notando la marca de sus dientes. Ese hombre
Pero nada era comparable con el dolor de mi entrepierna. Debería ser ilegal que se sienta tan bien. Era un dolor exquisito.
Anoche estaba tan molesto. No c