—¿Por qué no dicen nada? —Casi les grité, sintiendo mi propia desesperación en la forma en que mi corazón latía con fuerza contra mi caja torácica—. ¿Qué va a estallar?
Sentía que estaba jugando un juego el cual no conozco las reglas. ¿Son las personas de su facción? ¿Habrá un levantamiento? ¿Se pondrán en contra de Cipriano porque no me mató? ¿Buscarán matarle nuevamente como en aquella habitación donde planearon mi suicidio? ¿Por eso quería que me defendiera? ¿Mi vida corría peligro por las