••Narra Evangeline••
El palpitar en mi zona íntima fue disminuyendo, pero en su lugar, el dolor de cabeza fue en aumento. Sentía que me martillaban el cráneo de adentro hacía afuera. El dolor era tan insoportable que me mareaba, pero lo peor es estar consciente de todas las palabras obscenas que dije, la manera en la que me ofrecí a Cipriano, ¡y hasta el doctor!
Había enloquecido totalmente.
Mis ojos estaban cerrados con fuerza, porque mantenerlos abiertos solo causaban que el dolor en la cuenc