Negué con la cabeza repetidas veces, pero sabía que no me haría caso.
Me dio la espalda, para concentrarse en la conversación. O para ignorar mis súplicas.
El corazón me latía con prisa contra el pecho y sentí una gran necesidad de escapar a pesar de saber que era inútil, que no lo lograría. Y aún así, mis pies se movieron con dificultad hasta que mis dedos rozaron la alfombra. Cuando intenté poner las fuerzas en las rodillas, estas terminaron cediendo. Me fui de boca contra el piso, con un s