Mundo ficciónIniciar sesiónTras recuperar a su clan, Reinelle es capturada y vendida a una organización que la obliga a luchar en un Coliseo, donde los cambiaformas son convertidos en armas y el espectáculo es sobrevivir… un día más, por su hija. Mientras tanto, Markos, heredero de una poderosa manada, pierde a su padre y a su compañera durante un ataque de criaturas imposibles. Desesperado por encontrarla, acepta trabajar para una organización que promete respuestas… sin saber que es la misma responsable de su desgracia. Cuando descubre la verdad, ya es demasiado tarde para escapar. Y ahora su cachorra está dentro, en el corazón del Coliseo, utilizada para controlar a la hembra recién llegada: su pareja destinada. Ahora, atrapados en bandos opuestos, Reinelle y Markos deberán formar una alianza forzada para sobrevivir, enfrentando experimentos, traiciones y una amenaza mayor: alguien está creando una nueva raza. Y ellos podrían ser la clave… o el resultado final. En el Coliseo, sobrevivir es un espectáculo… pero escapar podría desatar una guerra.
Leer másFruncí el ceño ante esa mirada. No era una mirada normal. Había algo en sus ojos que hizo que mis instintos se pusieran alerta. No era exactamente enojo. Era algo más oscuro, más profundo. Como si estuviera luchando contra algo dentro de él. —¿Acaso quieres pelear conmigo? Mi pregunta salió con más curiosidad que desafío. La verdad era que no quería pelear contra él. Al menos, no después de haber visto lo que era capaz de hacer con esa... extraña transformación. Cuando había ido a buscarme más temprano ya había vuelto a ser humano, así que supuse que podía transformarse a voluntad. Algo que no me sorprendía demasiado después de todo lo que había visto en los últimos días. Ahora mismo, sin embargo, parecía estar a punto de convertirse en esa criatura otra vez. Y mi pregunta era completamente válida. —No quiero pelear —dijo entre dientes. Asentí. —Bien, porque estoy bastante segura de que me destrozarías y no tengo el tiempo ni la fuerza para hacerte entrar en razón. Su expr
Suspiré. Después caminé siguiendo el olor de las hembras heridas. Todas estaban haciendo fila frente a una habitación. Con cada paso, ella me notaban y simplemente se apartaban. Algunas incluso murmuraban que su Luna las había salvado. Las ignoré. Ya habría tiempo para todo eso. Me acerqué a la habitación en la que comenzaba la fila y miré dentro. Una humana con una bata blanca estaba atendiendo una herida, colocando un vendaje con movimientos rápidos y precisos. Era parecida a la curandera que había conocido en la manada del Alfa Alan. Cuando levantó la mirada y me vio, frunció el ceño. —¿Sí? —Hola. Me preguntaba si tenía alguna flor que pudiera darme. Sus ojos se estrecharon. Me recorrió con la mirada. —No pareces herida. ¿Para qué la quieres? —No es para mí. Es para un lobo que tiene algunos huesos rotos. Parpadeó. Después gritó hacia el pasillo. —¿Alguna de ustedes está sangrando? Nadie respondió. La humana dejó lo que estaba haciendo y se levantó rápidamente.
Suspiré. Me sentía un poco mejor después de haber ayudado a Markos con... ese pequeño problema. Aunque mi cuerpo seguía recordándome cada segundo que no había descansado como debía. Tenía músculos que ni siquiera sabía que existían protestando por todo lo que había hecho en las últimas horas. Miré a Selene, que permanecía cerca de nosotros. Su expresión seguía siendo una mezcla extraña entre alivio y agotamiento. —¿Qué decías de lobas siendo noqueadas? Ella hizo una mueca al recordar lo ocurrido. —No todas encontraron el valor para irse cuando mi pareja mató a los pocos guardias que se quedaron vigilando los pasillos de las habitaciones. La situación se había salido de control y Sara... hizo un trabajo rápido para sacar a todas. Asentí lentamente. A pesar de todo lo que había ocurrido, me tranquilizaba saber que las hembras y los cachorros estaban a salvo. Habíamos llegado demasiado tarde para evitar el sufrimiento de muchas, pero al menos habíamos conseguido sacarlas de ese lug
Su puño volvió a estrellarse contra mis costillas. Sentí que el mundo entero temblaba. —Oh, mira, Valk... —rio Daren—. El pobre Markos ya empieza a alucinar. Cree que nos vencerá. Otro golpe. Esta vez directo al pecho. Todo el aire abandonó mis pulmones. Mis piernas cedieron. Y justo cuando otro ataque iba a caer sobre mí... Un sonido agudo atravesó el aire. Se filtró por mis oídos. Directo hasta mi cerebro. El mundo entero dio vueltas. Y caí de bruces contra la arena. Desperté en medio de ruido extraño. Voces. Voces que me resultaban familiares. Abrí los ojos lentamente. Al principio todo era una mancha borrosa que se movía frente a mí. Parpadeé varias veces hasta que mi vista comenzó a enfocar y las formas adquirieron sentido. Estaba tendido sobre el suelo de una habitación... no. El ligero vaivén bajo mi espalda me hizo comprenderlo. No era una habitación. Intenté incorporarme, pero el simple movimiento provocó una punzada tan intensa que tuve que a
Último capítulo