DALTON
No podía quitarme de la cabeza la situación tan precaria en la que se encontraba mi asistente. Una moto vieja, una mochila rota, tres cambios de ropa de segunda mano, una mente brillante, y se le había olvidado pasar por Recursos Humanos para un adelanto de su quincena.
Lo único en lo que pensaba era en la manera en como me había abrazado, con un gracias tan genuino en los labios, que me dieron unas inmensas ganas de protegerla ¿Qué era lo que esa niña ocultaba en realidad? Tenía mucho mi