LÍA
Era la primera vez, en muchos meses, que estaba de nuevo probando una cama cómoda, en un lugar seguro en el que no me tenía que preocupar si los hombres de mi papá me podrían encontrar y llevar con él. Si mi papá me estaba buscando desesperado, significaba que no solo era una cuestión de dinero, había algo más con John Douglas y él necesitaba de mí.
Pensó que no iba a renunciar a los lujos, y lo cierto es que nunca me había sentido tan feliz y libre a pesar del hambre. Me aventé a la cama y