LÍA
El silencio posterior a mis palabras fue un pantano espeso. Podía sentir cómo John respiraba con dificultad, cómo su ira se mezclaba con el sudor frío que le perlaba la frente. Erevos, con esa calma mecánica que me erizaba la piel, volvió a hablar. Estaba a punto de hablar, de dar la órden de que continuara, pero me vi interrumpida por Erevos.
— Predicción actualizada: probabilidad del 83.4% de que John Douglas intente una agresión física directa contra mi creadora en los próximos diez segun